miércoles, 26 de enero de 2011

La teoría de la mente


Nuestra propia naturaleza hace que seamos seres que se disgustan bastante con la incertidumbre, necesitamos seguir unas pautas para mantener nuestro entorno de una manera organizada que nos permita una cierta estabilidad. Nuestro cerebro goza de ciertos mecanismos predictivos, cuyo objetivo es salvaguardar la integridad de nuestros esquemas.

En 1978, Premack y Woodruf comenzaron sus experimentos con la chimpancé Sarah, en los que se trataba de ver si los animales tienen la capacidad de ‘saber lo que otros saben‘. Para ello, le mostraron a este animal un video en el que aparecía uno de sus cuidadores encerrado dentro de la jaula intentando alcanzar un plátano que estaba lejos de sus alcance en dos situaciones distintas: en una ocasión estaba en el techo y en otra en el suelo. Junto a la persona encerrada había distintos utensilios para alcanzar la comida: palos, banquetas, cuerdas…etc. Cuando el sujeto iba a escoger el instrumento con el que resolver el problema, paraban el video y mostraban al chimpancé dos imágenes, siento una de ellas correcta (en el caso del platano del techo, aparecía una mujer alzándose con una banqueta para alcanzarlo y en el caso del suelo, se veía que trataba de alcanzarlo con el palo). Los resultados mostraron que Sarah acertó en 21 de 24 ocasiones, y en la discusión de los resultados los autores llegaron a la conclusión de que la hembra había ‘supuesto‘ que el ser humano deseaba conseguir el plátano y que para ello iba a escoger el mejor instrumento. Esta sorprendente capacidad de adivinar las intenciones de los demás está sólo presente en la especie humana y en los grandes simios, e implica una serie de representaciones cognitivas y emocionales muy complejas.

A partir de sus tareas, se acuñó el término de teoría de la mente, que se refiere a la capacidad que tenemos para comprender y predecir las conductas, los conocimientos, las intenciones y las creencias de los demás. Antes de los 4 años, los niños pequeños no pueden mentir conscientemente pues aún no han desarrollado esta capacidad y piensan que los demás saben todo lo que él sabe - esto tiene que ver con el egocentrismo cognitivo, en el que los niños pequeños piensan que todo el mundo ve y siente como lo hace él, es decir, nadie puede tener creencias ni pensamientos distintos a los suyos. La mente de los demás es algo muy difícil de concebir para ellos- cuando alrededor de los 3,5 o 4 años surge esta capacidad, los niños empiezan a ser conocedores de que cada persona es única y que no piensa igual que los demás, por tanto… ”saben que no sabemos lo que saben”, y nos pueden engañar si quieren.

La teoría de la mente nos permite establecer relaciones con los demás seres humanos, sabemos que existen cosas que no podemos decir directamente porque pueden molestar a los demás, somos conscientes de que hemos dicho algo inapropiado porque podemos ‘leer’ las respuestas emocionales de los sujetos de nuestro entorno… pero hay algunas personas que carecen de esta capacidad, no desarrollaron de la forma correcta la teoría de la mente, y esto hace que sus relaciones con los demás sean muy difíciles. Un ejemplo de este déficit social lo representan los autistas, a continuación tenemos algunos de casos clínicos del doctor Daniel Valdez de pacientes con síndrome de Asperger:

”J. es un chico de 10 años con síndrome de Asperger. Al ver por primera vez a su maestro le comenta a su madre, en voz alta, “Qué pinta que tiene éste”. Su madre se preocupa y me hace un comentario acerca de la forma de ser del niño y me dice que a veces la pone en apuros por su forma desinhibida de expresarse. Él no tiene la intención de agredir al maestro pero no es capaz de tener en cuenta que ese tipo de comentarios pueden herir la sensibilidad de las personas. Tampoco tiene la habilidad de disimular lo que está pensando o comentarlo en voz baja. Luego conversa con su maestro como si nada hubiera sucedido y lo invita a que un día vaya a jugar con su “play station”. J. Es sumamente candoroso y espontáneo. Pero esa espontaneidad puede llevarlo a no respetar convenciones sociales.

M. es un adolescente de 16 años con síndrome de Asperger. Conoce de memoria varios diálogos de películas de cine, sobre todo de dibujos animados y comedias. Cuando nos encontramos me pregunta si me ha gustado la película en la que “el niño dice…” y comienza a recitar un diálogo con las entonaciones y voces de diferentes personajes, sin reparar que no sé de qué película me habla, ni de qué escena, ni de qué personajes. No es capaz de darme, en ese contexto comunicativo, información relevante. Y para que la información sea relevante habría de tener en cuenta tanto lo que sé como lo que no sé. Dar la información necesaria para contextualizar su conversación e inhibir aquello que se supone constituye un contexto mental compartido.”

Como vemos, este tipo de pacientes tienen serias dificultades a la hora poner en práctica la lectura intencional y emocional de los demás. Para el estudio de estas capacidades, se desarrolló una tarea en la que se planteaban 3 situaciones distintas: la de la ironía, la mentira y la mentira piadosa. Cada una de ellas trata de establecer distintos niveles de complejidad de la ToM:

Ejemplo de la ironía:

Un niño está mirando un grupo de niños que juegan y se ríen. Decide acercarse y preguntar si puede jugar, a lo que le contesta uno de ellos: ”Si, jugarás cuando las vacas vuelen”.

Ejemplo de mentira:

Un niño tiene un bote lleno de caramelos, otro se acerca y le pide uno, pero el niño que tiene el bote se lo esconde y le dice que no le queda ninguno.

Ejemplo de mentira piadosa:

La tía Amelia va a visitar a Pedro. Ella se ha hecho un nuevo peinado que a Pedro le parece horrible, pero cuando le pregunta, Pedro dice que le queda genial y que está muy guapa.

Cada una de estas situaciones necesita un nivel distinto de comprensión de la ToM. En la primera, es evidente que esa afirmación implica que no le va a dejar jugar nunca, pero un niño que no ha desarrollado la ToM pensará en la estupidez del otro al no darse cuenta de que las vacas no tienen capacidad física para volar; en el segundo hay que comprender que miente porque no quiere darle caramelos y no porque tenga ningún problema de visión, por ejemplo; y en el tercero, el más complejo, Pedro miente porque no quiere hacer daño a su tía. Es muy difícil comprender este tipo de conductas para alguien que no ha sido capaz de desarrollar la ToM.

Podemos encontrar una correlación fisiológica a estos fenómenos, los estudios de tomografía por emisión de positrones han revelado que este tipo de tareas produce un aumento del flujo en el giro frontal medial izquierdo, y activación en la corteza cingulada posterior. Otras revisiones advierten de la importancia de las zonas frontales en la diferenciación de las representaciones de la situaciones mentales de las situaciones físicas, la temporal superior en la detección y anticipación de la conducta del otro y los temporales tendrían relación con el conocimiento social. (Ustarroz, Reyes, Bilbao y Valero).



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